Cuando tenemos un hogar nos enfrentamos a muchas aventuras. Mientras las vivimos, elegimos y con estas elecciones construímos nuestro nido. En muchas ocasiones repetimos patrones aprendidos en nuestra familia o sencillamente nos alejamos de lo vivido. En sí, empezamos a descubrir junto a los retos, nuestras fortalezas y también nuestras debilidades. Ya quisieramos que estas últimas no causaran estragos en nuestra vida y más aún en la de nuestros pequeños. Pero, si algo tienen los nidos es una gran influencia en sus miembros.
De pronto, la vida sencilla que parecía tan sencilla se ilumina con la llegada de un nuevo ser. Así, empezamos a generar el nido. Con la búsqueda y concepción del nuevo pequeñín llega la gran aventura.
Nos sumergimos en aguas de profunda reflexión, una nueva consciencia llega a nosotros y ¡zas!. La mágica y fascinante vida nos da la oportunidad de hacernos madres y padres. Qué tan fácil siga siendo nuestra vida dependerá, en parte, sí asumimos nuestros nuevos roles. Cómo asumimos esta misión de vida, no los dicta nuestro instinto.
Aquí un espacio, basado en los instintos de una madre, que busca iluminar su camino para acompañar a su familia de manera estimulante, saludable y feliz. Les doy la bienvenida a este espacio, al que he llamado El Nido Positivo.
La mamá de Santiago.

¡¡¡¡Holaaa mamá de Santiago!!!!, ¡¡¡Yo soy la mamá de Franco!!!. Me alegra esta nueva iniciativa. Un abrazo sincero. ;-)
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