El amor todo lo cura, todo lo puede, el amor...

Quizás porque soy mamá primeriza.
Quizás porque cuestiono casi todo. 
Quizás porque me siento terriblemente mal cuando pierdo la paz o
Quizás porque los ojitos de Santiago me miran con un amor genuino, vital, que yo decido explorar nuevas formas de crianza.


En el post anterior compartí con ustedes un artículo donde se exponían los 8 principios que se han identificado para la crianza con apego. Sin embargo, luego me quedé reflexionando y la verdad es que necesito decirle que yo ignoraba toda esa información cuando decidí ser madre, incluso cuando nos embarazamos.

Recuerdo, que embarazada decidimos tomar unos talleres para padres. Necesitaba encontrar una explicación exterior a todo aquel torbellino de emociones que se liberaban dentro de mi, y sin duda estaban dejándome algunas certezas y a la vez sumando -no pocas incertidumbres- sobre la maternidad. 

Aún afirmo que, en medio de todo lo que que ocurre a diario, mi única certeza es que mi hijo es un maestro. Aprendo tantas cosas de él o por él. Se ha creado una conexión tan especial desde las primeras semanas de gestación que le estoy muy agradecida por llegar a mi vida.

Agradezco también a muchas personas que en el camino han ido iluminando mi consciencia. A Maritza Torres, quien fue mi doula en el parto de Santiago. A Paloma Romero, que me brindó su apoyo como psicóloga, pero sobre todo como madre de dos nenas maravillosas. A Nayví Morles y al servicio Mi Gota de Leche del Hospital J.M. de los Ríos (hospital infantil de Caracas), pues sin sus consejos, informaciones y apoyo total no estuviera Santiago disfrutando de una lactancia materna súper exitosa.

Igualmente, agradezco a Aguasanta Merchán, quien con sus clases de yoga me enseñó a respirar y conectarme con mi bebé, a disfrutar del silencio y la paz en compañía de bebé. Podría mencionar aquí a muchas personas más y a tantos autores como Carlos González, Laura Gutman, etc. que con sus libros me han guiado. Pero, podría hacerse muy largo y pesado el texto. 

Y sin duda estos 8 principios de la crianza con apego son muy importantes. Pero, con toda certeza hoy digo que fue el amor, el instinto y Santiago los ingredientes principales para ser una mamá, con el permiso de la audiencia, "un poco diferente". Con nuestras fortalezas y sin duda con nuestras debilidades vamos en casa formando un hogar, cada día, más amoroso, amable, respetuoso, con menos sentimientos de culpa, mas libres y felices. 

La mamá de Santiago

Comentarios

  1. NO sabes lo identificcada que me he sentido leyéndote. Cuando una decide seguir sus instintos y criar desde el cariño y el apego, se va a encontrar con una sociedad adultocentrista que no entiende que vayas a contracorriente.

    Te he dejado una mención especial en mi blog:
    http://mamapepitablog.blogspot.com.es/2013/08/liebster-award.html

    Un abrazo!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Gracias por sumar tu opinión