Cuidemos nuestras emociones

Qué dice tu corazón. Qué palabras te dices a ti mismo. Esta es una manera de auto-revelarte cómo están tus emociones. Al prestar atención a nuestro lenguaje interno podemos evaluar cómo nos sentimos ante la vida, nuestras acciones y el resultado que obtenemos de ellas. 

Pareciera que resulta muy fácil, últimamente, comunicar nuestras emociones a los demás a través de las redes sociales que ofrecen emoticones. Pero, cuán difícil es decir cómo nos sentimos frente a nuestra pareja, familiares, amigos y compañeros de trabajo.


Se imaginan sí hubiera una carita feliz que mostrar cuando nuestro hijo nos comunica un logro y nosotros estamos agotados. O si tuviéramos a mano un emoticón enrojecido de furia, para decirle a nuestra pareja que nos da ira ciertas actitudes; quizás, pondríamos una carita de frustración al compañero de trabajo, cuando sentimos que no logramos el objetivo trazado.

Callarnos lo que sentimos nos da una sensación de asfixia, de incomprensión y falta de pertenencia. De modo que -aunque nos parezca muy cuesta arriba, inadecuado o nos haga sentir vulnerable-, lo más sano es revisar cómo nos sentimos y tener una comunicación personal transparente. De modo que nuestra interacción con el mundo sea coherente y saludable. Pero, cómo cuidar nuestras emociones si a veces ni siquiera re-conocemos lo que sentimos. 

La honestidad juega un papel importante al momento de analizar cómo nos sentimos. Por ejemplo, sí sabemos que hoy despertamos huraños porque tenemos una reunión pesada de trabajo, sería más justo reconocerlo y comunicarlo a nuestros seres amados que están compartiendo con nosotros. 

Entonces, podríamos decirle a nuestra pareja e hijos hoy estoy mal humorado y necesito un poco de tranquilidad y tiempo a solas porque tengo que presentarme en una reunión a la que no deseo asistir. En vez de responder con hosquedad ante las demandas de los ñinos y de la pareja. Una vez que advertimos nuestro estado anímico, comunicarlo siempre es más saludable para nosotros y el resto. Además enseñamos a nuestros hijos, a través del modelaje, a expresar sus emociones.

El pensamiento positivo y las afirmaciones son herramientas que nos permiten cambiar nuestra visión sobre la realidad, por ejemplo, creemos que la reunión de trabajo será pesada y tediosa, seguramente creemos que tendremos que lidiar con personas poco agradables. Ideas como éstas revelan nuestras emociones y la posición que tenemos ante la vida.

Que tal, si nos damos la oportunidad de vivir una nueva experiencia en esa reunión -sin etiquetarla de aburrida, tediosa, pesada, etc.-  podríamos crear y repetir una afirmación positiva sobre ese encuentro que nos permita una vivencia nueva. 

Recordemos que se ha demostrado científicamente que el pensamiento positivo tiene efectos reales en nuestra vida, una vez que lo pensamos, decimos, repetimos nuestro cerebro se activa y crea esta realidad. Qué vamos a esperar. Busquemos herramientas, sentirnos bien además de posible es un regalo que nos podemos dar a nosotros mismos.

@yomarli
#NutriresAmar

Comentarios