Algunas reflexiones sobre cómo la disciplina positiva ofrece herramientas que potencian la felicidad en nuestros hijos. Ser y tener un enfoque positivo en la crianza de nuestros hijos es más que una actitud, es una decisión de vida. La disciplina es positiva porque te enseña y a la vez enseña a tus hijos a relacionarse de manera efectiva y amorosa.
El respeto mutuo es un criterio vital en la crianza de los hijos. La mayoría de las personas buscamos ser felices y desde hace algunas décadas se dice que no es suficiente con ser feliz, sino que además debemos tener bienestar. Generalmente, las personas piesan que la felicidad se busca o que se nos da. Mientras, viven condicionados creyendo que "falta algo" o "alguien" para poder ser feliz.
¿Cuál es el papel de la crianza en la formación de seres felices?, los seres humanos no podemos sobrevivir sin la convivencia, sin un entorno que nos permita crecer plenamente. La vinculación con nuestro hogar y nuestro medio nos ha permitido permanecer y desarrollarnos como especie. En este sentido, podría convenir, reflexionar qué información hemos recibido sobre la felicidad de nuestra familia, comunidad, país.
En lo personal, pareciera que la felicidad se nos da en cápsulas. Es más un paleativo, a cualquier mal que podamos padecer; que un estado deseable para la vida. El entorno suele, constantemente, resaltar los aspectos negativos y maximizarlos al punto que nuestras fortalezas positivas quedan desdibujadas o diluídas en medio de las críticas. A diario, ¿dónde fija su atención?, en lo positivoque tiene su hijo o en las habilidades que le falta desarrollar.
Es común ver cómo la sociedad pareciera cuestionar a las personas que se muestran felices. Frases como "y tanta felicidad a qué se debe", "de tanta risa, viene el llanto" o siemplemente "por qué tu estas tan feliz". Sin embago, cuando las personas muestran tristeza, pesimismo, el entorno intenta empatiza y en algunos casos intenta ofrecer momentos "felices" a quien se siente mal emocionalmente. Como si la felicidad fuera una fórmula a la que debemos recurrir en casos de emergencia.
Disfrutar de la crianza genera felicidad
Disfrutar de la crianza genera felicidad
Ser respetuosos y amables permite que los niños desarrollen un sentido de pertenencia e importancia. Nuestro trato hará entender a los niños que son aceptados y les dará satisfacción. Lo que redundará en un sentimiento de agrado.
La gratitud es una emoción que enriquece el espíritu de las personas y suma bienestar. Cultivar la gratitud nos conecta con lo que nos hace sentir felices. Ser agradecidos con la vida y con las personas enseñará a nuestros hijos a través del modelaje un importante valor humano.
Tener y procurar buenos momentos es una manera de relacionarnos con lo positivo. Por ejemplo, dedicar un tiempo especial para disfrutarlo con nuestros hijos puede hacernos sentir conectados por el amor. Un hogar seguro genera más seguridad en los niños. Así como confiar y permitir que ellos desarrollen actividades, en la dinámica familiar, los hará sentirse más capacez y que puede influir en su entorno.
Aceptar los errores con una visión positiva, enfocada en cómo podemos solucionar la situación, aporta un gran bienestar familiar donde los niños aprenden que errar es de humano y que podemos reparar nuestras faltas. Así, los niños se sentirán más relajados y aceptados. Por ello, la disciplina positiva no aplica castigos; en su lugar fija límites de manera firme y amable a la vez.
La motivación es fundamental en la crianza. Los padres podemos animar a nuestros hijos a actuar o realizar algo para mejorar. Centrándonos en las fortalezas de los niños podemos estimular su desasarrollo saludablemente. Evitemos etiquetar.
Una de las máximas en disciplina positiva afirma que los niños que se sienten mejor, actúan mejor. Creo que esto aplica a todas las personas a medida que setimos mejor, actuamos mejor. Aprender a regular las emociones es una etapa de la crianza. La tranquilidad y el respeto con la que abordemos las situaciones donde nuestros hijos no han gestionado de la mejor forma sus emociones ayudará mucho para restablecer la armonía.
La felicidad es como el poema "Caminante no hay camino" de Antonio Machado, que reza "...se hace camino al andar". Bien sea que la asumamos como una actitud, una decisión de vida, un estilo; la felicidad se puede potenciar en casa. Recodar por qué decidimos tener hijos, quizás nos ayude a ver con claridad cómo queremos criar. Seamos felices y disfrutemos cada momento. La crianza es una etapa en la vida hermosa, sin duda, pero también pasa.
La gratitud es una emoción que enriquece el espíritu de las personas y suma bienestar. Cultivar la gratitud nos conecta con lo que nos hace sentir felices. Ser agradecidos con la vida y con las personas enseñará a nuestros hijos a través del modelaje un importante valor humano.
Tener y procurar buenos momentos es una manera de relacionarnos con lo positivo. Por ejemplo, dedicar un tiempo especial para disfrutarlo con nuestros hijos puede hacernos sentir conectados por el amor. Un hogar seguro genera más seguridad en los niños. Así como confiar y permitir que ellos desarrollen actividades, en la dinámica familiar, los hará sentirse más capacez y que puede influir en su entorno.
Aceptar los errores con una visión positiva, enfocada en cómo podemos solucionar la situación, aporta un gran bienestar familiar donde los niños aprenden que errar es de humano y que podemos reparar nuestras faltas. Así, los niños se sentirán más relajados y aceptados. Por ello, la disciplina positiva no aplica castigos; en su lugar fija límites de manera firme y amable a la vez.
La motivación es fundamental en la crianza. Los padres podemos animar a nuestros hijos a actuar o realizar algo para mejorar. Centrándonos en las fortalezas de los niños podemos estimular su desasarrollo saludablemente. Evitemos etiquetar.
Una de las máximas en disciplina positiva afirma que los niños que se sienten mejor, actúan mejor. Creo que esto aplica a todas las personas a medida que setimos mejor, actuamos mejor. Aprender a regular las emociones es una etapa de la crianza. La tranquilidad y el respeto con la que abordemos las situaciones donde nuestros hijos no han gestionado de la mejor forma sus emociones ayudará mucho para restablecer la armonía.
La felicidad es como el poema "Caminante no hay camino" de Antonio Machado, que reza "...se hace camino al andar". Bien sea que la asumamos como una actitud, una decisión de vida, un estilo; la felicidad se puede potenciar en casa. Recodar por qué decidimos tener hijos, quizás nos ayude a ver con claridad cómo queremos criar. Seamos felices y disfrutemos cada momento. La crianza es una etapa en la vida hermosa, sin duda, pero también pasa.


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