Los padres reportan sentirse agobiados ante la rutina diarias y básicas con los niños. Comer, dormir, asearse, son tan sólo algunas de las dinámicas que parecen ser un gran reto. Aunque la mayoría de los padres afirma saber que el orden y la planificación son importantes para fomentar los hábitos en los niños, no saben cómo lograrlo en sus casas.
Los hogares que establecen límites claros y simples suelen llevar una vida más relajada y fluída. Los niños, por su parte, ganan seguridad ya que saben qué se espera de ellos en cada situación. Las luchas de poder entre padres e hijos, simplemente desaparecen porque herramientas como la rueda de rutinas permiten que el padre ceda el poder a la herramienta y el niño puede ver a su padre como un guía amoroso, que posiblemente le toque recordar la existencia de la tabla de rutinas. Pero que en definitiva, no es quien dice únicamente lo que se hará.
La edad en la que se establecen las rutinas también una ventaja para los padres. Cuando son niños pequeños son los adultos los responsables de ver qué sigue en la dinámica de bañarse, comer o dormir, jugar o cumplir con los deberes. Pero cuando los niños ya han crecido, debemos invitar a la cooperación y decidir en conjunto cómo estableceremos las rutinas.
Cuando los padres escogen probar la #DisciplinaPositiva porque sencillamente nada les resulta y además están agotados de chantajear, amenazar y castigar a los niños para que realicen una actividad básica notan la diferencia. Cada familia, cada hijo tiene sus necesidades y cada situación también, considerar estos aspectos son necesarios sí deseamos aplicar disciplina sin ser rígidos. La constancia, el respeto, la paciencia, el tiempo que se tome entrenando generará en los niños mayor estabilidad y autonomía, además de la seguridad que ya habíamos mencionado.

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