¡Mamá despierta!


Abrí lo ojos tras escuchar la voz de mi hija pronunciar: "¡Mamá despierta!". Eva María tiene 2 años y hoy se levantó varias horas antes de lo acostumbrado para leer (entiéndase) que le leyera un libro de Mickey Mouse. Estaba completamente risueña y conversadora. Mientras, yo deseaba seguir durmiendo.

¿Quién más a tenido un despertar como el mío?
Le ofrecí el pecho porque es lactante. Hoy disfruté unos minutos más en la cama. Abracé y acaricié a mi querida Eva María. Conversamos un rato y finalmente salimos de la cama a jugar, comer y demás. Pude ver lo feliz que estuvo ayer cuando la abuela y su padrino la visitaron mientras yo trabajaba. Me pude tomar el tiempo para escuchar los detalles que la emocionaron, sus anhelos de salir a pasear y lo que le provocaba desayunar. 

Entender que los niños tienen prioridades distintas a las nuestras es parte del proceso de ser padres. Así como comprender que ambos, tanto adultos como niños, tenemos necesidades de mantener ese vínculo amoroso para desarrollarnos y vivir a plenitud. En este campo afectivo no necesitamos mayor explicación, sino dejarnos fluir en la emoción. 

¿Por qué se despertó la niña tan temprano?
Quizás recuperó sus energías rápidamente. Quizás el hambre pues pedía que le sirviera avena (cereal) o simplemente necesitaba un poco de tiempo de calidad con su mamá. El día anterior no pude jugar con ella porque estuve ocupada y a pesar de que Eva María gozó de la compañía de otros familiares la conexión mamá-hija era lo que ella buscaba. Pero, finalmente, cuán relevante es despertar dos horas antes sí en ellas sólo das y recibes amor.

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