No importa la ocupación laboral, cuando decides darle prioridad a la maternidad-paternidad lo mínimo que enfrentas son días de mucha acción y amor. Alegrías, tensiones, llantos, juegos, logros, descubrimientos, inseguridades, agobios, todo lo puedes experimentar en pocos minutos cuando educas a niños.
Instintos versus Consejos
Una de las primeras experiencias que da la maternidad-paternidad es la lluvia de consejos de crianza que pocas veces resuenan con el instinto materno-paterno. Durante el embarazo podemos sentir que lo tenemos todo muy claro, hasta que llega el pequeñín a nuestro regazo. Aparecen las primeras dudas. Las informaciones externas minan la intimidad y generan un ruido que en su mayoría distorsiona todo el lenguaje del amor que se va develando y conociendo instintivamente cuando se tiene un hijo.
Por simple sanidad mental, la mayoría de las madres y padres pronto aprenden a mandar (a quién sabe dónde) a la mayoría de intromisiones que alteran la paz de la triada mamá-papá-bebé. Las buenas intenciones del entorno generalmente se drenan en consejerías. Cuando estos buenos deseos pueden recanalizarse, en acciones que beneficien a la familia y su nuevo miembro. Por ejemplo:
- Cuando visita al bebé, en vez de esperar que le tiendan, lleve algo que sea un aliciente u ofrezca sus servicios para aliviar la dinámica de la nueva familia. Esto puede ser desde llevar algún alimento para que la familia no tenga que preparar una de las comidas, hasta ofrecerse a pasear al perro. La verdad que cualquier acción que reste tareas a mamá y papá será un excelente regalo para el bebé.
Adiós Plan! expectativa y realidad
Sí adorabas planificar y estimas que todo puede marchar medianamente igual con el bebé. Pues, te aseguro que para mantenerte feliz y contento es importante:
- Eliminar o reducir las expectativas.
- Aceptar el ritmo de un día con bebé (yo aún descubro que me peleo con exigencias propias y la realidad del ritmo diario. Un reto cuando tenemos niños y queremos respetarlos, vivir sin atropellarlos).
- Optimizar la organización del tiempo para cumplir con las prioridades. Así como identificar qué nos hace perder el tiempo (por ejemplo el uso excesivo del celular). Es muy fácil "culpar" al bebé de que no tenemos tiempo para la pareja, o nosotras.
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