La gratitud en la familia es motivadora

Al escuchar la palabra gratitud, podemos pensar en dos significados. Por un lado, como valor que nos lleva a agradecer lo que nos favorece. Desde lo más simple, como el aire que respiramos, hasta un favor que recibamos de una persona.

El valor de la gratitud, también conlleva, una emoción positiva que propicia nuestros bienestar y la felicidad duradera. A través de la gratitud podemos desarrollar una actitud positiva que permite estar consciente de las maravillas que nos rodean. 

Cultivar en la familia la gratitud tiene un valor agregado, es motivador. Educar el valor de la gratitud en los niños viene a ser un hábito saludable que repercute en el entorno de la familia, es decir lo diferentes ámbitos dónde la familia y cada uno de sus miembros se relacionan. 

Como padres y madres , en general, sabemos las bondades de cultivar la gratitud, y quizás nos falte ahondar es cómo podríamos incorporar este valor en nuestra vida, más allá de decir simplemente gracias. 

Qué puedo agradecer
  • Lo material
  • Los gestos de otros hacia mi persona
  • Lo que nos ocurre a diario
  • A nosotros mismos 
  • A las personas que nos inspiran y motivan a mejorar
Ser el ejemplo
Incorporar en nuestro lenguaje diario la palabra "gracias", por favor", "reconozco", "valoro", etc. es la forma más común que vemos los adultos de enseñarle a los niños la gratitud. Aunque la intención es buena, a veces es hasta forzado innecesariamente, porque sí los padres del pequeño son agradecidos, el niño aprenderá a ser agradecido. Sin necesidad que repita la palabra "gracias" cada vez que se lo piden. Sin embargo, darle las gracias al niño es más alentador para que el niño utilice el vocablo en sí mismo que pedirle que dé las gracias. 

Las familias pueden hacer una rutina de agradecimientos, es decir un reconocimiento de lo que valoran de los otros, y de lo que les acontece. Sí en general, la familia da por sentado lo que sucede en la dinámica, sin notarlo, se puede empezar por ejemplo, con incorporar mensajes de gratitud durante la cena u otro momento en que la familia este relajada y compartiendo, hasta extenderlo a otros momentos del día y a la vida en general. Imagínese al papá de una familia agradecer a los niños porque se sentaron a tiempo para cenar. Agradecer a la mamá de la familia porque cenó con atención sin estar mirando el celular. Así cada miembro agradecer lo que notan. ¿Pueden ver que es alentador para todos?, en especial cuando agradecen la atención y lo positivo de los demás. Quienes reciben la apreciación estarán motivados a seguir comportándose de la misma manera.

La cooperación
Se puede agradecer desde los trabajos más pequeños dentro del hogar, como los oficios, hasta las acciones voluntarias entre los miembros de la familia. Son en general pequeños gestos que nos hacen la vida más agradable y en la medida en que lo reconozco me siento mejor y hago sentir valoración al otro.

La cooperación también puede extenderse del seno familiar, por ejemplo a la comunidad, o en organizaciones de voluntariado dónde ayudar a otros haga sentir a los miembros de la familia la alegría de dar y con ellos mejorar algún aspecto de otros. Claro está, las dinámicas no deben ser forzadas. En general los adultos pueden invitar a los niños a acompañarlos en sus trabajos de voluntariado y una vez más, el ejemplo, y la propia curiosidad del niño sensibiliza la empatía y cultiva la gratitud. 

Estrategias para cultivar la gratitud
  • Establecer un momento del día para agradecer. por ejemplo, al despertarme o acostarme.
  • Hacer preguntas puntuales a los niños y adolescentes. En vez de preguntarle cómo te fue en l escuela. respuesta que en su mayoría es automática con un "bien", podemos preguntar sí hay algo de lo que le ocurrió que desee agradecer y compartir.
  • Elaborar tarjetas de agradecimiento por algo especial, por ejemplo que asistieron a nuestro cumpleaños.
  • Realizar una cartelera de agradecimiento o poner un bol de de revisión semanal, donde cada miembro de la familia cuelga o deposita lo que valora de la vida y de los otros, en la medida en que le va ocurriendo de manera que al culminar la semana se reúnan y compartan lo fijado en la cartelera. Tiene que ser por escrito y los más pequeños pueden requerir ayuda para tener sus textos o dibujos de agradecimiento. Aquí el acompañamiento del adulto es importante para ayudar al niño a expresar sus emociones.
  • Hacer una diario personal de gratitud dónde plasme las experiencias que agradezco y cómo me hacen sentir (exponer las emociones). 
  • Escribir cartas de agradecimientos a los amigos, familiares lejanos y personas que nos prestan algún servicio personal o a la comunidad.

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